Cómo dar en el blanco al decidir usando solo los datos que aportan información de valor.
En la gestión de activos físicos, uno de los mayores desafíos no es la falta de datos, sino el exceso de ellos. Sensores, sistemas ERP, registros de mantenimiento, informes de inspecciones técnicas e indicadores financieros, entre otros, generan volúmenes crecientes de información. Sin embargo, disponer de más datos no garantiza mejores decisiones. La clave está en identificar cuáles aportan valor para alcanzar los objetivos organizacionales.
La norma internacional “ISO 55001:2024 Gestión de Activos” refuerza este concepto al incorporar requisitos específicos sobre la toma de decisiones en gestión de activos y sobre la gestión de datos, información y conocimiento. La norma establece que las decisiones deben estar alineadas con los objetivos de la organización, sustentadas en criterios definidos y apoyadas por información relevante y confiable.
En este contexto, un dato aporta valor cuando contribuye a tomar una decisión. Antes de recopilar o analizar datos, es necesario identificar sobre qué aspectos necesito concluir y oportunamente decidir: renovar activos, modificar estrategias de mantenimiento, priorizar inversiones o gestionar riesgos. Una vez entendido el marco de la decisión, deben seleccionarse aquellos datos que influyan de manera significativa en los criterios de decisión. Algunos de estos criterios pueden estar orientados a la gestión de costos, riesgos, desempeño, confiabilidad, seguridad o sostenibilidad.
Un mecanismo útil para identificar los datos relevantes para la decisión a tomar podría estar dado por evaluarlos en función a estos tres parámetros:
-
-
Relevancia: ¿los datos inciden directamente en la decisión a tomar?
-
Calidad: ¿los datos son exactos, precisos, íntegros, trazables y representativos?
-
Suficiencia: ¿los datos son suficientes para decidir o se requiere de otros para completar el análisis?
-
Si el conjunto de datos no supera estos filtros, probablemente agregue complejidad sin aportar valor.
Por ejemplo, para decidir la renovación de un equipo crítico, cientos de variables pueden estar disponibles. Sin embargo, la decisión suele depender de un conjunto reducido de información clave: probabilidad de fallas, consecuencias de las fallas, costos del ciclo de vida, impacto en la operación y en el cumplimiento de requisitos regulatorios. El resto de los datos puede ser útil para análisis complementarios, o para otras decisiones, pero no necesariamente para decidir sobre la renovación del equipo crítico.
La norma ISO 55001:2024 enfatiza la necesidad de establecer marcos de decisión consistentes y trazables, capaces de conectar los objetivos estratégicos con las decisiones operativas. Esto implica definir previamente qué información se necesita, cómo se evaluará y qué criterios determinarán el resultado. De esta manera, se evita el riesgo de confundir volumen de información con conocimiento útil.
En definitiva, una gestión de activos asertiva no consiste en recopilar más datos, sino en seleccionar aquellos que permitan comprender mejor el contexto y el impacto sobre costos, riesgos y desempeño que una decisión puede representar para un activo. Las organizaciones que logran esta disciplina transforman datos en información, información en conocimiento y conocimiento en decisiones que generan valor sostenible para el negocio.